El encuentro del amor en Internet
Una mujer y un hombre de cualquier edad.
Los dos ansían encontrar un amor. Los dos están frente a una computadora conectada a Internet. Los dos se conectan habitualmente a uno de los tantos sitios de búsqueda de parejas existentes en la Red.
Un día, uno de ellos envía al azar un mensaje al otro diciéndole que le gustaría conocerlo o conocerla. Él o ella acepta la propuesta y empiezan a chatear. Pocos días después intercambian el número de celular y charlando descubren sus ganas de conocerse personalmente o sencillamente alimentan la curiosidad de uno por el otro.
Las llamadas se repiten hasta que llega el momento de la primera cita. Quedan en un lugar público para evitar malas sorpresas.
Se miran en el espejo antes de salir. Están ansiosos.
La primera mirada revela la alegría o la decepción que produce el encuentro. Charlan buscando reconocer en el otro al ser esperado. Pasan las horas, quizás llegue el primer beso. Pasan los días, siguen juntos, comienza un romance.
Como en cualquier otra relación, fuera de la pantalla, de ellos depende querer y poder amar.
Etiquetas: Artículos, Usos sociales
3 Comentarios
Estoy de acuerdo contigo. Así comienzan las verdaderas y grandes historias o las tragedias?cuando nos encontramos de frente, cuando nos tocamos la piel, cuando somos el todo: mente y cuerpo. Sometemos a comprobación una realidad que hemos creado en la red con ?el otro?. Deseamos, imaginamos, el mismo mundo virtual en la vida real, y pueden no tener tanta diferencia, o tal vez si, de nosotros depende. El temor al deseo, al deseo de amar y ser amados, no nos ayudara si no se enfrenta cara a cara, con mente y cuerpo? o al menos eso haría yo.
F[?.]
Victor H.
Victor, muchas gracias por tu comentario .
A mi juicio, el amor es el encuentro de la atracción de las almas (termino añoso pero que expresa la inexpresable unión de la razón, el espíritu y los sentido) y los cuerpos
Saludos
Qué curioso! por un momento pensé que alguna frase del primer post podía corresponder a un texto de Victor Hugo...o por qué no, que hubiese sido parte de algún diálogo entre Esmeralda y Quasimodo del Jorobado de Notre Dame...difícil en cambio de ser pensada para el complejo y tortuoso personaje de Frollo.
Gracias por contribuir aunque involuntariamente a la evocación de tan maravillosa obra!
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